España ha parecido perdida a lo largo de su historia en varios de sus recodos, pero nunca llegó a estarlo totalmente. Aún podemos perdernos. Más de lo que ya estamos; definitivamente, incluso; aunque no lo creo; pero hay algo que nada ni nadie puede cambiar. Algo que debería alegrar y esperan-zar a todos los españoles: el pertenecer a la nación que más ha bregado por la Verdad y la Virtud; por el Reinado Social de Cristo. Lo ha hecho durante más tiempo, y en más campos que ninguna otra. En su propio suelo y en muchos otros; en todos los continentes. La trascendencia de ese legado, en este mundo, no podremos conocerla, pero, sin duda, ha sido, es, y seguirá siendo grande, por los siglos de los siglos. Todo lo demás es nada; vanidad de vanidades; y pasará.
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