Catálogo de la Exposición celebrada del 14 de mayo al 17 de junio de 2025, en Sala La Capilla, Rectorado de la Universidad. Organizado por el Servicio de Cultura y Museo de la Universidad.
A lo largo de la historia, la quema de libros ha sido una herramienta simbólica y violenta de represión y censura, empleado por quienes ostentan el poder para sofocar ideas y erradicar culturas y disidencias. Desde la Biblioteca de Alejandría hasta las hogueras del nazismo, destruir libros ha significado intentar silenciar voces y ejercer control sobre el pensamiento colectivo. Y es que el libro no es sólo un objeto. Es un símbolo de conocimiento, cultura, identidad y libertad.
La exposición Donde hubo fuego, palabras quedan propone una reflexión sobre la fragilidad de la memoria cultural y la resiliencia de las ideas, que persisten incluso ante su destrucción material. A través de una instalación central compuesta por más de 500 libros quemados —reducidos a cenizas y despojados de su funcionalidad original—, Virginia Pérez Nieto transforma el libro de objeto de lectura a forma escultórica. La desmaterialización del contenido y su transformación en forma visual convierte al libro en un testimonio mudo de la violencia contra el pensamiento.
Sin embargo, de las cenizas surge un gesto de resistencia: un libro en formato de rollo, confeccionado con papel elaborado a partir de los restos calcinados. Esta pieza, evocadora de los antiguos manuscritos, no contiene palabras escritas, sino que ofrece una superficie en blanco, una posibilidad abierta: un soporte para reescribir nuestra historia. Su fragilidad habla de la precariedad de la memoria, pero también de su capacidad para sobrevivir y renacer bajo nuevas formas.
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