Burgos jugó un papel crucial en el transcurso de la Guerra Civil española. La ciudad se convierte en la capital de la Cruzada y en receptora de presencia extranjera, y la provincia también en refugio de nazis tras la Segunda Guerra Mundial. Alemanes e italianos son los principales actores que, junto a portugueses, griegos, británicos, franceses, euroasiáticos, asiáticos, americanos, musulmanes, entre otros, adquieren notable importancia militar, política y social entre la población. El impacto de esta masiva presencia foránea no estuvo exento de polémica y su paso dejó todo tipo de vestigios dispersos por la geografía burgalesa. Huellas que son fieles testimonios de acontecimientos históricos que hacen visible el pasado fascista de Burgos cuando convivió y comulgó con el nazismo y el fascismo durante y tras el conflicto armado, algunas de ellas aún presentes en su sociedad del siglo XXI.
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