La violencia fue un actor principal de la transición a la democracia. La herencia del franquismo fue también una policía descontrolada, una guerra sucia y diversos terrorismos, destacando ETA sobre todos ellos. Esta herencia se enquistaría y agravaría durante el cambio político, un momento incierto que se convirtió en el escenario para que todos esos agentes trataran de influir sobre el proceso democratizador, obstaculizándolo o haciéndolo imposible. Es necesario continuar completando nuestro conocimiento sobre este fenómeno, comprender sus orígenes, desarrollos y consecuencias, calibrar con mayor precisión su impacto. También las víctimas y las memorias de aquel tiempo, aun siendo harto diferentes por la intención de sus respectivos victimarios, necesitan ser abordadas en conjunto, desde una política pública de verdad, justicia y reparación compartida.
págs. 8-22
Transición y policia: demasiados muertos
págs. 23-50
págs. 51-81
Violencia en acción: modulando comportamientos
págs. 82-106
La violencia política en la transición: una aproximación a su dimensión a partir del caso valenciano
págs. 107-131
Reformular la identidad: arrepentimiento y abandono del terrorismo durante la transición
págs. 132-160
págs. 161-177
págs. 178-203
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