Ha sido reseñado en:
Los países de la península Arábiga han mantenido una relación ambigua con la cuestión palestina. Tras la creación de Israel en 1948 y la consiguiente Nakba, algunos abrieron sus puertas a miles de trabajadores palestinos que contribuyeron al desarrollo de sus estructuras estatales. Fue precisamente en Kuwait, que acogió a una comunidad palestina más numerosa, donde nació Fatah, el principal grupo de la Organización de Liberación de Palestina. Tras sus independencias, dichos países experimentaron un rápido desarrollo económico como consecuencia de la explotación del petróleo. La guerra de los Seis Días marcó un punto de inflexión al acelerar el declive del nacionalismo árabe y el ascenso de Arabia Saudí, que apostó por la vía negociadora con el Plan Fahd o la Iniciativa de Beirut. Tras el colapso de los «Acuerdos de Oslo», el apoyo a la causa palestina empezó a ser cuestionado por varios dirigentes, al considerarla una pesada carga que limitaba su margen de maniobra. En este contexto, Emiratos Árabes Unidos o Bahréin apostaron por normalizar sus relaciones con Israel mediante los «Acuerdos de Abraham». Un caso aparte es el de Irán, que instrumentalizó la cuestión palestina para extender su influencia regional a través del denominado Eje de la Resistencia.
págs. 11-22
Kuwait ante la cuestión Palestina: Paradojas nacionales entre la ruptura y la reconciliación
págs. 23-52
Bahréin la cuestión Palestina: de la periferia al centro
págs. 53-79
Yemen ante la cuestión Palestina: dilemas y rupturas en la solidaridad tradicional
págs. 81-104
Omán, la cuestión Palestina y las relaciones con Israel: ¿Excepción o continuidad?
págs. 105-131
Emiratos árabes unidos ante la cuestión Palestina: ¿Desanclaje o hipocresía organizada?
págs. 133-159
págs. 161-198
págs. 199-226
Irán y los grupos palestinos de la Lberación Nacional: los casos de Yihad Islámica y Hamas
págs. 227-253
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