El presente artículo pretende establecer una relación entre la ética de la compasión y el ejercicio del Trabajo Social con miras a responder a la necesidad de una ética con mayor flexibilidad moral a los códigos profesionales, y que nace de la propia reflexión in situ. Se parte del reconocimiento de la vulnerabilidad e interdependencia de las personas ante la contingencia del mundo, así como la necesidad de acompañarnos desde la empatía y la compasión, como observa Joan-Carles Mèlich. También, reconocemos la labor de la ética del cuidado en la praxis del Trabajador Social, ya sea individual, grupal y/o comunitario, y contemplamos la compasión como un aliado ante lo imprevisto. Ante la urgencia de dar respuesta a las necesidades de las personas, se pone en evidencia que, la realidad y necesidades desafían a los principios y exige atender desde otros frentes ¿A qué puede recurrir un trabajador social frente a las condiciones de vulnerabilidad y necesidad de las personas que requieren su apoyo o acompañamiento? Proponemos la ética de la compasión no como una guía de regulación de la conducta, sino como un acompañante que comprende la necesidad de flexibilización que requieren las diversas situaciones que enfrentan las personas, reconociendo que el mismo trabajador social es una persona vulnerable que, desde la horizontalidad, busca construir, junto a las personas que acompaña, una respuesta para superar una situación concreta o poder sobrellevarla.
This article aims to establish a relationship between the ethics of compassion and the practice of Social Work, to address the need for an ethics with greater moral flexibility than professional codes, arising from in situ reflection. It starts from the recognition of the vulnerability and interdependence of people in the face of the world’s contingencies, as well as the need to accompany each other with empathy and compassion, as observed by Joan-Carles Mèlich. We also acknowledge the role of the ethics of care in the praxis of the Social Worker, whether individual, group, or community, and consider compassion as an ally in the face of the unexpected. Given the urgency to respond to people’s needs, it becomes evident that reality and needs challenge principles and demand attention from other fronts. What can a social worker turn to in the face of the vulnerability and needs of the people who require their support or accompaniment? We propose the ethics of compassion not as a guide for regulating behavior, but as a companion that understands the need for flexibility required by the various situations people face, recognizing that the social worker themselves is a vulnerable person who, from a horizontal perspective, seeks to build, together with the people they accompany, a response to overcome or cope with a specific situation.
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