Existe consenso respecto a que estamos en la etapa final de la civilización energética sustentada en los combustibles fósiles y ésta se caracteriza por un alza vertiginosa en el precio de dichos combustibles, derivada de la incertidumbre política en algunas fuentes de abastecimiento; de la inestabilidad monetaria internacional y de la desvalorización del dólar pero también, que duda cabe, de la fuerte especulación financiera internacional. La transición empieza a ser traumática. Las protestas se suceden, tanto en el mundo desarrollado como en el subdesarrollo. Estamos viviendo una globalización de la protesta como lo prueba la coordinación que se dió recientemente en las redes sociales para convocar a una jornada mundial de los "indignados" el pasado 15 de octubre de 2011. Esta convocatoria dio origen a una protesta global que acumuló 951 manifestaciones en 82 países del mundo. Dentro de los puntos que motivaron esta "indignación globalizada" tiene un papel importante el cuestiona miento de las externalidades negativas de la explotación de los recursos naturales y el aprovechamiento no sostenible de nuestras ventajas naturales. Cabe indicar que los países desarrollados con sólo el 43% de la población mundial darán cuenta, en el 2025, de nada menos que del 43% del total de la energía que se consumirá en el mundo.
There is consensus that we are in the final stage of the energy civilization based on fossil fuels and this is characterized by a dizzying rise in the price of such fuels, due to political uncertainty in some sources of supply, international monetary instability and the devaluation of the dollar, but also, no doubt, to strong international financial speculation. The transition is beginning to be traumatic. Protests are taking place, both in the developed and underdeveloped world. We are experiencing a globalization of protest, as evidenced by the recent coordination on social networks to call for a world day of the “indignant” on October 15, 2011. This call gave rise to a global protest that accumulated 951 demonstrations in 82 countries around the world. Among the points that motivated this “globalized indignation”, the questioning of the negative externalities of the exploitation of natural resources and the unsustainable use of our natural advantages played an important role. It should be noted that the developed countries, with only 43% of the world's population, will account for no less than 43% of the world's total energy consumption by 2025.
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