Polonia, uno de los miembros más jóvenes de la UE y la OTAN, cuenta con una amplia fuerza aérea que mira hacia el futuro como la nueva frontera oriental del antiguo Occidente.
Por delante, entre otros, queda adaptarse a los nuevos métodos, nuevas premisas, nuevas amenazas o nuevos medios, entre los que ya vuela el Casa 295 de fabricación nacional y en breve comenzarán a llegar los F-16 estadounidenses para convertirse en su caza de primera línea. Para el recuerdo irán quedando en sus cielos los últimos vuelos de nombres como Mig, Antonov, Sukhoi o los nacionales PZL, décadas de historia unidas al extinto Pacto de Varsovia
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