Cuando Carlos Granados Pérez (Melilla, 1943), un jurista vocacional, hijo de magistrado, que a los 48 años se había convertido en el magistrado más joven del Tribunal Supremo, fue llamado hace dos meses a la Fiscalía General del Estado, en sustitución del polémico Eligio Hernández, un sentimiento de alivio pareció recorrer a la Justicia española. Granados es un juez de aspecto sencillo, carácter tolerante y poco amigo de las estridencias -aunque es aficionado a las motos y al esquí-, pero de talante muy firme y muy democrático...
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