Este asiduo visitante de los salones de Farnborough desde su ya lejana edición de 1980 asistió el pasado julio a la que sin duda fue la edición más calurosa climatológicamente que recuerda, y además con marcada diferencia. Farnborough 2006 tuvo lugar durante una abrumadora ola de calor que, acompañada de una muchedumbre de récords de temperaturas máximas, azotó el territorio británico a mediados del mes de julio. Sirva como ejemplo la temperatura máxima de 35,5ºC registrada en Heathrow -no lejos de Farnborough- al tiempo de nuestra estancia londinense, menos agradable que en anteriores oportunidades debido a la meteorología reinante. Y es que tal parece que en Londres una buena proporción de los alojamientos, restaurantes y establecimientos en general no está acondicionada para proporcionar un nivel adecuado de confort en tan inusuales y extremas condiciones ambientales lejos de la media de las Islas Británicas.
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