El nombre de Bousbir fue un topónimo que designaba un barrio de la ciudad norteafricana de Casablanca, creado ad hoc para la práctica del comercio sexual y que estuvo en funcionamiento desde 1924 hasta 1955. Las autoridades coloniales tras el Tratado de Fez −1912−, llevaron a cabo reformas administrativas y económicas, poniendo en marcha un amplio programa urbanístico, que evidenció la dominación extranjera desde el inicio del Protectorado francés −1912-1956−. La llegada de colonos foráneos se hizo necesaria para ocupar puestos en los nuevos organismos de la Secretaría General, dirigida por el Mariscal Lyautey. Del mismo modo, se requirió el apoyo del ejército y de las tropas nativas para la vigilancia del entramado colonial. El desarrollo económico atrajo a un gran número de trabajadores y trabajadoras temporales, inmigrantes de Europa, pero también de zonas rurales del país. El auge poblacional generó la aparición de asentamientos marginales y el aumento de la prostitución clandestina. Se planteó entonces la lucha antivenérea y erradicación de las prostitutas en el espacio urbano. Junto a la prostitución reglamentada, se estableció un barrio ubicado cerca de la zona indígena y alejado del centro. El área amurallada estuvo equipada con todos los servicios de una ciudad en miniatura: comercios, cine, dispensario, policía, hamam, etc. Las trabajadoras sexuales segregadas estaban obligadas a someterse a controles médicos regulares y no podían salir salvo con un permiso especial. El Bousbir se convertiría en un modelo de barrio reservado o burdel público y se utilizó como propaganda del éxito de la empresa colonial.
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