La lengüeta interdentaria está protegida por la correcta relación de contacto de los dientes. Cuando por cualquier circunstancia ese contacto se pierde y se lo deba restituir por una restauración, sea plástica (acrílico o sintético), metálica (amalgama, corona o incrustación) o cerámica, cualquier alteración en la "forma, ubicación y relación", origina los tan frecuentes empaquetamientos de alimento, que inician, favorecen o entretienen un proceso inflamatorio cuyo progreso, cunado no es detenido por la corrección de ese defecto, llega a producir la reabsorción de la cresta ósea.
Los rebordes marginales incorrectos o desaparecidos, los nichos vestibulares y linguales, así como los contactos débiles (sean anatómicamente formados o incorrectamente reconstruidos), las lesiones periodontales que hacen perder el tono a las fibras dento-dentales, los brazos de palanca extraalveolares desproporcionados y, además, los materiales de obturación de fácil desgaste, son todos factores que no permiten la reconstrucción de una relación de contacto correcta, permanente para proteger la lengüeta proximal del traumatismo alimentario.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados