En un texto de 1995, Eve Sedgwick cuestionaba la utilidad de perpetuar ciertos “hábitos críticos” vinculados a la hermenéutica de la sospecha. Frente a esa tradición desconfiada, que se apoyaría en una postura paranoica, concebida como una amalgama de elementos anticipatorios, reflexivos, y una teoría fuerte compuesta por afectos negativos, Sedgwick señalaba un desacuerdo entre la actitud del desvelamiento, típica de este abordaje, y una coyuntura política que hacía hipervisibles ciertas violencias. La alternativa entonces ofrecida, una “lectura reparadora”, llevaría una apertura a la sorpresa y a la dimensión afectiva –y, podríamos añadir, una salida de una posición “inmunitaria” de la subjetividad crítica...
DOI: 10.5281/zenodo.14536855
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados