Este cuadro, considerado hoy una obra cumbre de la pintura, sufrió sin embargo terribles críticas cuando Rembrandt lo pintó en 1642, y desagradó profundamente a quienes lo encargaron porque, entre otros aspectos que se le censuraron, no se distinguía bien a todos los comitentes y el foco de luz principal estaba en un a niña
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados