La crisis energética de finales de 1973 tuvo unos efectos tales que se modificaron las tendencias de la evolución tecnológica de la aviación comercial. Ahora una industria del transporte aéreo estructurada de manera totalmente distinta a la de aquel entonces ha conseguido que el espectacular aumento de los precios del combustible no haya desembocado en una hecatombe sin precedentes. Pero como no puede ser de otra manera lo prolongado e impredecible de la situación ya está creando problemas, con las compañías estadounidenses situadas en las posiciones más vulnerables. En tales circunstancias negativas debe ser difícil en general entender la aparente contradicción que suponen las relevantes cifras de negocio de que fueron objeto los aviones comerciales en Farnborough 2008.
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