Argentina
Este trabajo reconstruye y analiza el impacto del caso González de Langarica en el frente externo de la última dictadura militar argentina (1976-1983). En los primeros meses de 1977, el Grupo de Tareas (GT) 3.3 de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los mayores centros clandestinos de detención del país, obligó a Pablo González de Langarica, un militante de la organización Montoneros que había sido secuestrado, a viajar a Europa junto a un grupo de represores para participar en una operación encubierta. Primero lo forzaron a retirar una suma millonaria de dinero en un banco de Suiza; y luego a protagonizar una conferencia de prensa en España donde debió presentarse como un montonero “arrepentido”. El artículo indaga sobre la estrategia desarrollada por el GT de la ESMA en el ámbito exterior, en un momento relativamente temprano para la dictadura como principios de 1977; y sobre los efectos de dicha estrategia en relación con los intereses de las fuerzas armadas. Estos interrogantes remiten, a su vez, a una pregunta más general acerca de la influencia de la ESMA en el frente externo de la dictadura. A partir del caso González de Langarica, el trabajo muestra que el GT de la ESMA podía manejarse con relativa autonomía en el ámbito exterior, aunque siempre dentro de los márgenes del consenso antisubversivo que nucleaba a las fuerzas armadas y sin renunciar a los objetivos estratégicos de la “lucha contra la subversión” compartidos por el régimen militar en su conjunto.
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