El Príncipe Felipe de Borbón ha comenzado a un ritmo trepidante sus vacaciones estivales en Palma de Mallorca, después de finalizar su periplo estudiantil en tierras norteamericanas, donde ha permanecido a lo largo del pasado curso académico. Don Felipe llegó a Mallorca el martes 12 de julio, sin que ningún otro miembro de la Familia Real española le acompañara. Solo en casa -ha sido el único inquilino real en el Palacio de Marivent la pasada semana-, el Príncipe se ha dedicado a compaginar la práctica del deporte de la vela con salidas nocturnas por los lugares de moda de la movida mallorquina, hasta bien entrada la madrugada. Felipe de Borbón reflejaba en su rostro tranquilidad, buen humor y ganas de divertirse, aunque su aspecto denotaba unos kilos de más, fruto quizá de las largas horas de estudio que le han privado del ejercicio físico.
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