La Orden de los Dominícos, fundada por Santo Domingo de Guzmán en 1215, se dedicó no solo a la evangelización, sino también al estudio científico y humanista. En América Latina, muchos monjes dominícos se interesaron por la flora autóctona y sus propiedades, combinando el saber local indígena con métodos científicos europeos, así como lo hicieron muchos otras ordenenes religiosas, que se destacaron en el rescate de la flora y fauna de los lugares donde se asentaban.
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