Castellón, España
La investigación aborda el proceso de comunicación de la ciencia en España a través de Internet, condicionado claramente por el impacto de los influencers y de las plataformas sociales. El objetivo es identificar las principales fuentes de información científica y evaluar su efectividad y reputación. Para ello, se ha desarrollado una metodología que combina técnicas cuantitativas y cualitativas distribuidas en cuatro fases: identificación de las fuentes de información científica, evaluación de su reputación online, análisis de contenidos y elaboración y validación de un decálogo de buenas prácticas para la comunicación de la ciencia a través de Internet. Los resultados destacan que, aunque los influencers tienen un mayor número de seguidores, los centros de investigación son percibidos como más confiables. Se observó que los influencers utilizan un lenguaje más accesible, captando la atención de audiencias jóvenes, mientras que los centros oficiales tienden a ser más formales. La investigación concluye que combinar estrategias de ambos puede mejorar la difusión y comprensión pública de la ciencia, proponiendo un decálogo de buenas prácticas para optimizar la comunicación científica online en la era de l@s influencers.
This article examines online science communication in Spain and the impact of influencers and social media. The aim of the research is to identify the main online sources of scientific information and assess their effectiveness and reputation. The methodology for the study combined quantitative and qualitative techniques, distributed in four phases: identification of scientific information sources; assessment of online reputation; content analysis, and development and validation of a code of best practices for online science communication. The results show that while influencers have a higher number of followers, research centres are perceived as more trustworthy. Influencers were found to use more accessible language, thus capturing the attention of younger audiences, while research centres tend to be more formal. The study concludes by recommending a combination of strategies from both in order to improve the dissemination and public understanding of science, and a code of best practices to optimise online science communication in the age of influencers.
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