En 1961, Shemya, una isla de las Aleutianas, era utilizada por el personal de la N.S.A. (National Security Agency) como punto de despegue y aterrizaje de un avión llamado Rivet Ball. El RC-135S de la Fuerza Aérea estadounidense era un aparato equipado con sistemas de inteligencia electrónica, y su misión era efectuar un seguimiento de la trayectoria de los misiles soviéticos en pruebas, cuyo destino era Kamchatka o el Océano Pacífico. Pero un 12 de octubre, las señales procedentes de un nuevo lanzamiento de la U.R.S.S. Revelaron un acontecimiento inesperado: Se trataba de una misión espacial, y el vehículo que recorría la bóveda celeste parecía tener un inquilino humano
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