La alternativa —esto es, la elección alternada en los puestos de mando provinciales de frailes criollos y peninsulares— se presenta como la manifestación más evidente de la voluntad de la Corona española de controlar a los hispanoamericanos, y los agustinos neogranadinos son un ejemplo elocuente de esa obstinación peninsular, a pesar de que la situación evidenciaba constantemente la imposibilidad, para ese sistema, de funcionar con normalidad debido a la escasez de agustinos peninsulares aptos para el cargo en aquella región. No obstante, la alternativa se impuso en contextos muy variados que reservaron sorpresas, puesto que, en última instancia, no era más que una forma de control del poder conventual. En Santafé de Bogotá, esto llevó a situaciones paradójicas y, en ocasiones, aparentemente contradictorias
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