¿Qué ha sido de la Internacional Socialista, aquel movimiento político que, durante los años setenta y ochenta, se creía llamado a cambiar el mundo? A este paso, no va a tener más remedio que poner el cartel de "cierre por corrupción". Muchos de sus más significados líderes, supuestos abanderados de las aspiraciones y anhelos progresistas de la sociedad occidental, no van a poder sentarse en su directiva a menos que les concedan permisos especiales los directores de las respectivas prisiones que acojan sus cansados huesos. Siempre y cuando, claro está, que los galgos policiales consigan dar con su rastro. Y es que, por fin, nos hemos enterado del significado exacto de aquella promesa de evolución ideológica y social. El "cambio" bien entendido empieza por el patrimonio de uno mismo.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados