Si se pregunta hoy a los españoles el nombre de un escultor, es casi seguro que dirían Botero. Ni Miguel Ángel, ni Rodin, ni Benlliure, ni Chillida, ni siquiera Otero Besteiro, que acaba de morir. El escultor que ahora suena, del que hablan los periódicos, el que ha desatado la polémica con sus "gordas", se llama Fernando Botero. ¿Por qué la polémica? Por si se quedan en Madrid o no sus colosos de bronce. Antonio López, pintor que pertenece como él al cuadro de artistas de la Galería Malborough, comentaba, desolado, esta desmedida reacción: " Es este país, este país. Es tremendo. Son como niños tratando de romper un juguete. Este país es especial, esto sólo pasa en España. Es tremendo".
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