De tal palo, tal astilla, que dice el refrán. Y a Fraga le ha salido al fin un esqueje político en su hija Carmen, a la que el Partido Popular ha decidido reconvertir de funcionaria en eurodiputada. Situada en el puesto número 8 de la parrilla electoral, la primogénita de don Manuel se estrena en las lides de la campaña. Tras nueve años de experiencia en Bruselas, Carmen Fraga empieza a sacudirse el polvo de la asepsia tecnicista y se bate en duelo consigo misma para recobrar la natural vehemencia del temperamento familiar. Discreta, profesional, y todavía algo tímida, Carmen vuelca, eso sí, toda su impronta enérgica en su fe europeista. Esa es, de momento, toda su ambición política.
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