Podríamos considerarnos en el camino adecuado porque, con el barro hasta los tobillos, no continuamos hundiéndonos en el lodazal, o incluso, podríamos proclamar con alborozo, que antes llevábamos el barro por media pierna y que más de uno señalaba la posibilidad de una muerte escalofriante ahogados en estas tierras pantanosas. Sin embargo, contemplamos cómo otras economías marchan sin, ni de lejos, agobios tan marcados...
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