Este artículo analiza la manera en que las obras de infraestructura vial del departamento de Concepción, norte paraguayo, iniciadas durante la dictadura, que supuestamente aisló a la zona como una represalia política, y terminadas luego de su caída, se han orientado a desarrollar un modelo económico extractivo, expansivo y excluyente en que no tiene cabida la población local, principalmente la campesina. Este proceso se fortalece actualmente con la ampliación del circuito rutero de la exportación en el marco de la “Iniciativa de Integración Regional Suramericana” (IIRSA) que hará cada vez más dependiente el departamento norteño de las reglas del mercado mundial. Más que aislamiento se fue configurando un sistema vial que integró los recursos naturales de la zona al circuito de producción y consumo mundial. Intereses geopolíticos y económicos motivaron el diseño y la apertura de las rutas de Concepción.
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