Con el auge de redes sociales y plataformas de streaming, la cultura pop asiática, como el anime y el cosplay, ha ganado popularidad. En México, la educación teatral, tradicionalmente influenciada por métodos europeos, ha mostrado resistencia hacia nuevas formas de teatralidad, como el 2.5D, que adapta medios bidimensionales al teatro. Este artículo defiende la inclusión del 2.5D en los programas de teatro mexicano, destacando cómo puede enriquecer la práctica escénica y superar prejuicios. La resistencia a estas nuevas formas, basada en la percepción de que el cosplay y el 2.5D son menos serios o inviables, limita la creatividad y el potencial de los estudiantes. Reconocer el valor artístico del cosplay y del 2.5D podría fomentar una educación teatral más inclusiva, mejorar la formación de los estudiantes y abrir nuevas áreas laborales, alineando la formación académica con los intereses y habilidades emergentes de los jóvenes.
With the rise of social networks and streaming platforms, Asian pop culture, such as anime and cosplay, has gained popularity. In Mexico, theater education, traditionally influenced by European methods, has shown resistance to new forms of theatricality, such as 2.5D, which adapts two-dimensional media to theater. This article defends the inclusion of 2.5D in Mexican theater programs, highlighting how it can enrich stage practice and overcome prejudices. Resistance to these new forms, based on the perception that cosplay and 2.5D are less serious or unfeasible, limits the creativity and potential of students. Recognizing the artistic value of cosplay and 2.5D could foster a more inclusive theater education, improve student training and open up new areas of work, aligning academic training with the emerging interests and skills of young people.
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