Julio de 1848. El ciudadano Eugène Delaporte, antiguo alumno del Conservatorio y músico en la ciudad de Sens, presenta a los miembros de la Asamblea nacional un proyecto que cuenta con el visto bueno del ciudadano ministro del Interior. Delaporte les muestra un arma capital para “propagar la Santa Fraternidad” y “disipar con ayuda de la ciencia las tinieblas del fanatismo y la ignorancia”: el desarrollo de la música coral. Como botón de muestra, la historia de esos obreros del arrabal Saint-Antoine, que llegaron para canalizar el Marne y no fueron bien acogidos por los obreros locales. Las riñas habían comenzado cuando algunos obreros parisinos dieron un paso al frente e interpretaron al aire libre “algunos de esos coros que conmueven a las masas, disipan los odios y exaltan a las poblaciones, recordándoles el origen celeste común a todos”. Desde ese instante, la Fraternidad reina en el Marne y reinará pronto sobre toda la República por medio de una organización unificada de la enseñanza musical y por las agrupaciones corales; organización que se dispone a dirigir el ciudadano Delaporte.
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