El profesor Olariaga relataba que comprendió lo peligroso que era tratar de imponer las utopías en la política económica, cuando contempló un espectáculo alucinante en la Conferencia Económica de Génova, abierta el 10 de abril de 1922 para tratar de arreglar las consecuencias de la Primera Guerra Mundial.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados