El artículo analiza el papel de los contraproyectos en arquitectura como una forma de crítica contra la industrialización y el desarrollo especulativo de los espacios urbanos, especialmente en Bruselas durante las décadas de 1960 y 1970. En él se destaca el trabajo de Maurice Culot y Léon Krier, quienes se opusieron a una “modernización” destructiva que hacía desaparecer los tejidos urbanos históricos y desplazaba a las comunidades locales. Sus proyectos buscaban revitalizar el urbanismo tradicional mediante la artesanía local, el uso de materiales naturales y la creación de barrios de uso mixto, en contraposición a los desarrollos estériles y de gran altura que predominaban en las ciudades europeas. Algunos de estos contraproyectos ejemplifican esta visión alternativa, que defiende las ciudades que priorizan la escala humana, la justicia social y la sostenibilidad. El texto insta a renovar los esfuerzos realizados para integrar estos valores en la planificación urbana contemporánea.
This article discusses the role of “counterprojects” in architecture and urbanism as critiques of the industrialization and speculative development of urban spaces, particularly in the Brussels of the sixties and seventies. It highlights the contributions of Maurice Culot and Léon Krier, opposing the destructive modernization that was wiping out historic urban fabrics and displacing local communities. Their counterprojects aimed to revive traditional urbanism, emphasizing local craftsmanship, natural materials, and mixed-use neighborhoods and countering the sterile, high-rise developments that had come to dominate European cities. Some of these counterprojects exemplified this other vision, advocating for cities that prioritize human scale, social justice, and environmental sustainability. The author calls for the integration of these values into contemporary urban planning.
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