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Países Bajos
Este artículo estudia la participación y las relaciones entre diplomáticos y prensa periódica en diversas ciudades italianas del siglo XVII. Como es sabido, en la península italiana los periódicos aparecieron, por primera vez, a principios de la década de 1640: en 1639 en Génova, en 1640 en Milán y Florencia, en 1642 en Bolonia y en 1645 en Turín. En tanto que novedad en el mercado de la información italiano, los diplomáticos extranjeros dirigieron inmediatamente su atención hacia ellos, tratando de influir en la cobertura periodística. A menudo, los editores de noticias intercambiaban el producto de su trabajo con embajadores, pero mantener tales relaciones constituía un acto de delicado equilibrio para todos los actores involucrados. Por un lado, los propios gobiernos de los editores no siempre acogían con entusiasmo la existencia de relaciones excesivamente amigables con los representantes de potencias extranjeras. Por otro, no mantener ningún tipo de relación con estos representantes podía ser perjudicial para su propio negocio puesto que los competidores podrían obtener más fácilmente noticias de mejor calidad. Este artículo estudia, precisamente, este difícil equilibrio de poder, sosteniendo que es crucial comprender estas dinámicas para entender cómo los diplomáticos se dirigen a la audiencia. Del mismo modo, pretende demostrar que estos hombres fueron mucho más allá de la difusión de material impreso para promover a sus patrocinadores o empleadores; las amenazas físicas y los ataques también podían formar parte de los instrumentos de los que disponía un agente para influir en los impresores de periódicos y lograr así que se retiraran o no se publicaran ciertas noticias.
This article studies the involvement and the relationships between diplomats and the periodical press in Italian cities during the seventeenth century. Newspapers first appeared on the Italian peninsula in the early 1640s: 1639 in Genoa, 1640 in Milan and Florence, 1642 in Bologna and 1645 in Turin. A novelty on the Italian information market, foreign diplomats turned their attention towards influencing newspaper coverage immediately. News editors would often exchange news with ambassadors, but maintaining such relationships was a delicate balancing act for all the actors involved. On the one hand, the news editors own governments certainly not always welcomed too overtly friendly relationships with representatives of foreign powers. On the other hand, not maintaining relationships with these foreign representatives could be detrimental to their own news business as competitors might easily obtain better quality news. This article studies this difficult balance of power and argues that it is crucial to appreciate these dynamics to understand how diplomats address audiences. It seeks to demonstrate these men went much further than spreading printed material to promote their patrons or employers; physical threats and attacks could be equally part of an agent’s tools to influence newspaper publishers to retract or not publish a certain piece of news.
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