Ha siso larga y fatigosa la gestación del primer Gobierno italiano que marca el paso de la Primera a la Segunda República, tras la victoria electoral del nuevo centro-derecha inventado por ese mago de la comunicación que es Silvio Berlusconi. Una mezcla revolucionaria en la que coinciden el antimarxismo histórico y radical del llamado "pos-fascismo" de Giancarlo Fini y el liberalismo neo-capitalista del magnate de la televisión privada. Constitucionalmente, no se puede hablar aún de Segunda República, que será más o menos federalista como pretende el tercer aliado de la coalición vencedora. Umberto Bossi, cuando lo decida libremente un referéndum popular, pero que, de momento, ya se presenta como el primer Gobierno de una nueva era política y cultural. Grave error sería, dentro y fuera de Italia, no dedicar la mayor atención a esta realidad.
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