Ferrara, Italia
Introducción: Este estudio examina la importancia del arte contemporáneo en los espacios públicos, haciendo especial hincapié en sus diversas manifestaciones, funciones sociales y capacidad para revitalizar los entornos urbanos. Hace hincapié en las formas en que el arte potencia el disfrute estético, mejora la calidad de vida en general y contribuye al crecimiento económico. Metodología: Un estudio cualitativo examina el uso de esculturas, instalaciones, murales, performances y obras de arte digital en entornos urbanos. Ejemplos ilustrativos de iniciativas artísticas eficaces demuestran el impacto positivo de estas intervenciones en los espacios públicos. Al considerar un proyecto, se evalúan cuidadosamente factores como la accesibilidad, la interactividad, la diferenciación entre instalaciones temporales y permanentes y la influencia en las relaciones con la comunidad. Resultados: El estudio concluye que el arte contemporáneo en espacios públicos amplía el acceso cultural, refuerza los vínculos sociales y aumenta la conciencia social. Las obras de arte interactivas y temporales influyen especialmente en el uso y la percepción de estos espacios, fomentando la identificación de la comunidad con el entorno. Debates: Proyectos artísticos como el High Line de Nueva York y el Superkilen de Copenhague muestran cómo las mejoras estéticas y las actividades culturales atraen a residentes y turistas, generando beneficios económicos. Las instalaciones temporales y las acciones artísticas pop-up ofrecen experiencias dinámicas que atraen continuamente a visitantes, contribuyendo a la revitalización económica. Conclusiones: La integración del arte contemporáneo en el desarrollo urbano mejora los espacios públicos al fomentar experiencias culturales y contribuir al crecimiento social y económico. Las ciudades deberían apoyar activamente este tipo de proyectos para mejorar el sentido de comunidad y la calidad de vida urbana.
Introduction: This study examines the significance of contemporary art in public spaces, with a specific emphasis on its various manifestations, societal functions, and capacity to revitalize urban environments. It emphasizes the ways in which art enhances aesthetic enjoyment, enhances the overall quality of life, and contributes to economic growth. Methodology: A qualitative study examines the use of sculptures, installations, murals, performances, and digital artworks in urban settings. Illustrative instances of effective art initiatives demonstrate the positive impact of these interventions on public spaces. When considering a project, we carefully evaluate factors such as accessibility, interactivity, the differentiation between temporary and permanent installations, and the influence on community relations. Results: The study finds that contemporary art in public spaces expands cultural access, strengthens social bonds, and raises societal awareness. Interactive and temporary artworks particularly influence the use and perception of these spaces, promoting community identification with the environment.
Discussions: Art projects like New York City's High Line and Copenhagen's Superkilen show how aesthetic improvements and cultural activities attract residents and tourists, driving economic benefits. Temporary installations and pop-up art actions offer dynamic experiences that continually draw visitors, aiding economic revitalization. Conclusions: Integrating contemporary art into urban development improves public spaces by fostering cultural experiences and contributing to social and economic growth. Cities should actively support such projects to enhance community sense and urban quality of life.
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