Gracias por haberme dado la oportunidad de dirigirme y saludar cordialmente a todos los que participan en este encuentro con motivo de la celebración de esta Jornada Internacional. Son los pobres y necesitados de este mundo, que recogen de la basura los alimentos que otros altaneramente derrochan y por los que ellos suspiran, los que hoy tienen fijos sus ojos en esta asamblea. Son los jóvenes los que nos reclaman abiertamente que erradiquemos de una vez por todas los perniciosos efectos que la pérdida y el desperdicio de alimentos causan a las personas y al planeta, al tiempo que nos piden una mayor sensibilización, de modo que no se repitan prácticas tan perjudiciales y dañinas.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados