En este artículo se quiere mostrar que solo podemos emitir una opinión sustentada en la verdad, si damos por hecho la existencia de una verdad independiente de nuestra opinión que hace posible cualquier consenso. Sin la existencia de la misma se estaría dando paso al relativismo que es incapaz de fundamentar un razonamiento lógico basado en la verdad.
Por esta razón, un consenso racional y democrático no pueda determinar la bondad o maldad de las acciones, sino que éste es posterior. Necesita de una instancia anterior que lo fundamente.
En efecto, el consenso social adquiere su sentido pleno en la medida en que la libertad individual atiende a ciertas “pautas” que son anteriores al propio deseo o interés.
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