La dignidad, integridad, autonomía y vulnerabilidad del ser humano son rasgos esenciales que lo caracterizan y pueden verse afectados en mayor o menor grado como consecuencia de las enfermedades y sus respectivas instancias de diagnóstico, estudio y tratamiento. La vulnerabilidad admite dos connotaciones de las cuales surgen obligaciones morales a aplicar en ámbitos diferentes. Frente a algunas circunstancias propias de la anestesiología que aumentan la vulnerabilidad y amenazan de manera significativa, la dignidad, la integridad y la autonomía del paciente, proponemos para la práctica anestésica un cuidado con ética fundamentado en virtudes, principalmente Prudencia y Justicia, eso implica reconocer que las virtudes en el médico son deseadas por los pacientes porque tienen origen en sus necesidades surgidas de la propia vulnerabilidad.
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