El banco Santander ya es, de lejos, el superbanco español. Pero Emilio Botín se olvidó de pagar las cañas, perdón, se olvidó de poner su firma en un cheque de 313.000 millones de pesetas, y la fiesta acabó en farsa. La oferta, llamativamente baja, de Argentaria-Luzón ha dado pie a interpretaciones del más variado calibre, sobre algunas de las cuales planea el fantasma de Botín y el misterio de la plica embrujada.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados