Si tomamos un mapa de América Latina y como los médicos marcan los lugares invadidos por una peste, señalamos los países infestados por la corrupción política, veremos que es un mal omnipresente: ninguno escapa a la misma. Y, es más letal y más raro que la Covid-19: más letal porque muchas personas infectadas no murieron por causa del virus, sino porque la corrupción política les impidió acceder oportunamente a los servicios públicos de salud; y es más rara porque quienes lo sufren no son los enfermos, sino los sanos.
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