Atender y filtrar la correspondencia -una media de 30.000 cartas anuales-; cursar y contestar invitaciones y felicitaciones; organizar y supervisar cenas y recepciones; cronometrar las audiencias que el Jefe del Estado concede casi a diario o acompañar a los miembros de la Familia Real en inauguraciones y visitas, son algunas de las tareas habituales de la docena de personas que actualmente trabaja en el departamento de Protocolo del Palacio de La Zarzuela. Aunque alejado del fasto y la rigidez que rodean a otras cortes europeas y, de manera especial, al Palacio de Buckingham, el protocolo, un concepto inherente a la institución monárquica, funciona como un reloj en el entorno cotidiano de Juan Carlos I y representa buen aparte del presupuesto anual de la Casa del Rey.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados