La "biutifú", que dice don Alfonso Escámez, es como la famosa hidra de cien cabezas. Tan instalada está ella en las meninges del aparato del Estado que por más que se la da por muerta, reaparece una y mil veces vivita y coleando, convencida de su misión histórica sobre la piel de toro, que no es otra que la de mandar, la de dirigir la "rex pública" barriendo para casa. Lo dijo el ínclito Carlitos Bustelo: "somos tan listos, que cualquier Gobierno tendrá que contar con nosotros para gobernar".
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