El Gobierno tiene elementos de juicio para suponer que, al menos en parte, las acusaciones de irregularidades efectuadas contra el antiguo director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, y el ex-gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, son ciertas. Las declaraciones de ministros y ex-altos cargos que marcan distancias respecto de ambos, así como la relativa buena disposición oficial a facilitar las investigaciones parlamentarias en marcha, indican un sensible cambio de tendencia en comparación con la práctica habitual de los socialistas hasta hace unos meses.
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