Estas elecciones generales del 27 y 28 de marzo de 1994 serán recordadas como las más atípicas y "diferentes" de cuantas se han venido celebrando en Italia desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Arrollados por el terremoto de la "Operación Manos Limpias", han ido desapareciendo o transformándose radicalmente casi todos los partidos "históricos" (democristiano, socialista, socialdemócrata, liberal, republicano), que habían mantenido el poder durante esos 48 años de vida política nacional. Sus antiguos y superconocidos líderes (Andreotti, Forlani, De Mita, Craxi, La Malfa, etc), ya no aparecen ni en los mítines ni en las listas electorales. La vieja partitocracia cínica y deshonesta ha quedado destruida por la arrogancia y la corrupción de quienes habían construido sus propias fabulosas fortunas personales o las de sus amiguetes, favoreciendo y amparando todo tipo de violaciones de la Ley, en el ámbito de la administración pública del Estado o al margen de la misma.
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