Ninguno de ellos desempeña en el mundo financiero y económico de hoy el enorme poder que tuvieron sus antepasados. Ninguno ha heredado la pasmosa habilidad que sus parientes demostraron para levantar de la nada una fortuna incalculable y un imperio bancario. Pero todos siguen siendo, a pesar de los reveses de la fortuna, francamente millonarios. Casi un centenar de parientes se han reunido en Francfort para rendir un agradecido homenaje a quien les preparó, hace generaciones, tan brillante situación: un inquieto y ambiciosos comerciante del gueto judío que nació hace 250 años y que hizo de sus cinco hijos los amos del dinero en Europa.
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