Las interioridades del programa tripulado ruso habían permanecido prácticamente ocultas para occidente hasta que a mediados de los años 70 los EE.UU. y la URSS llevaron a cabo una misión conjunta denominada ASTP (popularmente conocida como Apolo-Soyuz). Ello supuso el envío de astronautas y cosmonautas al otro país y en el caso de los representantes de la NASA, descubrir de primera mano métodos y procedimientos de entrenamiento diferentes, así como equipos de los que no se tenía previamente información. Varias décadas después, los astronautas estadounidenses se entrenan rutinariamente en Rusia porque utilizan las naves Soyuz para acceder a la estación espacial internacional. Ya no hay secretos que puedan sorprendernos. Sin embargo, en la práctica, el gran público, a menudo bien informado sobre el devenir de una misión, desconoce aún qué ocurre antes de ella y, en especial, después
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados