Acababa de regresar horas antes de Tierra Santa. Se sintió mal y llamó a sus colaboradores, quienes, al conocer su gravedad, le administraron los últimos sacramentos. Eran las cuatro de la madrugada del 23 de marzo cuando murió, doce días después de cumplir los 80 años, el primer Prelado del Opus Dei, monseñor Álvaro del Portillo, cabeza de uno de los movimientos más potentes y discutidos de la Iglesia Católica, con 80.000 miembros distribuidos por 85 países del mundo. En junio podría ser nombrado su sucesor el madrileño monseñor Javier Echevarría.
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