El Ejército del Aire cambia, evoluciona. Ante la necesidad de afrontar los retos actuales, paralelamente a la transición a una estructura orgánica más eficaz, desarrolla nuevos conceptos, aplicando las lecciones aprendidas tras la participación en los conflictos más recientes y tomando como referencia los principios que refleja el Ejército del Aire, visión del JEMA. Este carácter dinámico está condicionado por conceptos de diversa índole, que abarcan desde la política de personal al sistema de mando y control aéreo, pasando por las distintas plataformas aéreas, el entrenamiento, la ciberdefensa o la potenciación de las operaciones aéreas especiales, teniendo presente la característica conjunta de las Fuerzas Armadas y la interoperabilidad que exige la pertenencia a los organismos internacionales. La evolución actual implica, entre otros, la potenciación de la capacidad expedicionaria, que se materializa en el espíritu “todo el ejército del aire es expedicionario”, característica por otro lado inherente al componente aéreo desde sus inicios. Basta recordar a modo de ejemplo la proyección de la escuadrilla del capitán Kindelán a Tetuán en 1913, y desde entonces los innumerables despliegues que le sucedieron hasta el día de hoy. Actualmente, junto con la contribución a las fuerzas de reacción de la alianza, la participación simultánea en distintas operaciones en el exterior o la capacidad de liderar un mando componente aéreo multinacional, la capacidad de proyección expedicionaria se materializa en el concepto nacional de base aérea de despliegue. Es tal su importancia que ha despertado el interés de distintas organizaciones internacionales, como la OTAN y el grupo aéreo europeo, materializándose en el proyecto OTAN de base aérea desplegable en el marco de la iniciativa defensa inteligente de la alianza. Aunque a continuación se trate desde un punto de vista nacional, el concepto tendría también un enfoque internacional, con aportaciones de distintos países y distintos ejércitos. En el marco de los distintos ejercicios organizados por el mando aéreo de combate, la campiña sevillana y más concretamente la denominada dehesa de tablada, depositaria de una amplia tradición aeronáutica, fue escenario entre el 24 y el 31 de marzo de 2017 del ejercicio de tipo base aérea de despliegue denominado Dob 2017-01, en el que participaron el grupo móvil de control aéreo y el segundo escuadrón de apoyo al despliegue aéreo. Las preguntas que se podrían plantear son las siguientes: ¿Qué es una base aérea de despliegue? ¿En qué consistió el ejercicio Dob 2017-01? ¿Qué aportación pueden hacer estas unidades a una base aérea desplegable?
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