En muchas ocasiones, la diferencia entre una misión viable y otra que no lo es radica simplemente en la existencia o ausencia de la tecnología adecuada para ella. Podría pensarse que proponer una nueva iniciativa espacial o tener una buena idea al respecto implica de inmediato su aceptación si hay dinero suficiente para ponerla en marcha. Pero no son pocas las misiones que, incluso después de haber sido iniciado su desarrollo han tenido que ser canceladas debido al aumento en los costes que ha implicado la aparición de inesperadas complicaciones técnicas. Programas como los conocidos x-33 y x-34, que debían ser el futuro del transporte espacial, fueron dejados de lado por parte de la nasa, tras muchos meses de trabajo, ante la ausencia de la tecnología adecuada para hacerlos realidad con un coste razonable. En vista de esas desagradables experiencias, las agencias espaciales están iniciando un cada vez mayor número de pequeños programas de demostración, los cuales buscan resolver problemas cuya solución hará viables futuras misiones mucho más ambiciosas
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