Durante siglos, la investigación ha desempeñado un papel relevante en la historia del conocimiento, ofreció a lo largo de los años un cúmulo de eruditos universales que transformaron las ideas para comprender u ordenar un fenómeno, acontecimiento o un fragmento de la realidad, postulados en teorías; Arquímedes, Newton, Nikola Tesla, Marie Curie, Thomas Morgan, Alexander Fleming, Sigmund Freud y, Carl Jung, fueron algunos. Las aportaciones de estos personajes en varias ramas, sin duda, ha permitido un avance transgeneracional; así que las teorías sobresalientes en la medicina, la biología, la psicología, la pedagogía, puede afirmarse que fueron el resultado de un proceso de búsqueda que conllevó: análisis/interpretación, reflexión y crítica; además de propiciar la producción de nuevos conocimientos. Por tales razones, el ejercicio de un investigador es un procedimiento único que se caracteriza por la objetividad del asunto tratado, a fin de proporcionar información verificada y verídica. En tanto, este proceder requiere la más pretenciosa formalidad de los hechos y, de las más sofisticadas herramientas para lograr la veracidad del tema, entre las que ejecutan dicha labor son: búsqueda de información exhaustiva, trabajo de campo, análisis y comparación de la información. No obstante, es razonable deducir que conforme el avance social pronostica cambios, uno de ellos ha sido la intromisión de la era digital y los especialistas son testigos. Si bien, la revolución industrial trajo consigo cambios interesantes, la magnitud de la revolución digital es la que mayor protagonismo comenzó a tener.
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