Al rastrear la dinámica de la comunicación que subyace en toda experiencia, la antropobiología de A. Gehlen (2021) demostró que el ser humano, un “nacido prematuro crónico”, tuvo que aferrarse al lenguaje para poder vivir, dando voz al mundo. ¿Por qué? Para volver a encontrar el mismo placer que obtuvo al escuchar la voz materna durante la escucha intrauterina, así como lo descubrió Alfred Tomatis (1977; 1991). Y ello es debido a que el ser humano no está biológicamente bien formado y nace un año demasiado pronto, según lo descubrió L. Bolk, lo cual fue confirmado por Otto Schindewolf y desarrollado por S. J. Gould: si se compara el ser humano con los mamíferos de complejidad similar, solo posee instintos intraespecíficos (nutricionales, sexuales y defensivos) [...]
En retraçant la dynamique de la communication à la base de toute expérience, l’anthropobiologie d’A. Gehlen (2021) a montré que l’avorton chronique qu’est l’être humain a dû, pour pouvoir vivre, se fixer au langage en faisant parler le monde. Pourquoi ? Pour y retrouver le même bonheur que celui qu’il avait pris à l’écoute de la voix de la mère dans l’écoute intra-utérine, ainsi que l’a découvert Alfred Tomatis (1977 ; 1991). Parce que l’être humain n’est pas un être biologiquement bien formé et est né un an trop tôt comme l’a découvert L. Bolk, corroboré Otto Schindewolf et développé S. J. Gould – si on le compare aux mammifères pourvus d’une complexité semblable – il n’est doté que d’instincts intraspécifiques (nutritionnels, sexuels et défensifs) [...]
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