La inminente entrada en vigor de la Ley de subrogación y modificación de préstamos hipotecarios ha creado falsas expectativas entre los usuarios. Sólo una minoría de los que ya tienen suscrita una hipoteca podrá beneficiarse de esta norma. Mientras, las entidades financieras se resisten a ajustar sus tipos al nuevo precio oficial del dinero, situado por el Banco de España al tipo de interés más bajo desde la década de los setenta: el 8%. Tanto para subrogar como para solicitar un préstamo hipotecario por vez primera, la medida más eficaz sigue siendo, leyes aparte, la rebelión del usuario.
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